
Extracto del diario ABC de fecha 17/12/2001 con motivo de la inauguración de la Casa Museo de Concha Piquer, en Valencia.
A principios del XIX el viajero se ausentaba largas temporadas de su casa. Por eso, su equipaje estaba diseñado para poder moverse con sus pertenencias de una forma cómoda. Estos bultos se destinaban a usos específicos: baúles para guardar libros, baúles escritorio, baúles roperos... Éstos últimos eran tan duros y elegantes como las piezas de ropa que guardaban en su interior.
En 1853, la Emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, encarga al taller de Louis Vuitton, en París, la fabricación de baúles para el traslado de su indumentaria en los viajes.
Años más tarde el fabricante inventa el baúl-ropero. Una pieza que, colocada en vertical, se abría por la mitad. En uno de los lados ofrecía un lugar para colgar los trajes y el otro disponía de cajones para guardar ropa más pequeña. Es lo que se va a convertirse en el llamado “mueble de viaje”.
Bueno... pues no me enrollo más.
Hace más o menos un año me llamó Mamen para decirme que había estado con una colega que tenía un baúl que podía interesarnos. Cuando nos enseñó las fotos, le dije: "Anda, como el de la Piquer!" (de ahí la introducción que explicaba un poco el título de esta entrada)
Le pedimos que se ocupara de la restauración exterior y lo hizo:
GENIAL (como siempre) PERFECTO!
GENIAL (como siempre) PERFECTO!
Podéis verlo pinchando aquí.
Ya en casa empecé a darle vueltas: ¿le pongo tela? ¿sustituyo la tela que tiene por papel? ¿qué tipo de papel? ¿algún modelo vintage? Si pongo tela... ¿pinto las zonas en las que colocar tela es más comprometido?
Tenía toda la cochambre del mundo, así que le quité todo.
(Lola mimetizada con la piedra)
Al principio pensé en quitar también la tela del interior e la cajonera pero luego, siguiendo el consejo de Mamen, me dí cuenta que era mejor lavarlo bien con agua caliente y lejía y después pintarlo.
Y después de muchas horas de trabajo, muchas, muchísimas... hoy os puedo enseñar el resultado.
Pero antes, Otto os recuerda como estaba cuando llegó a casa...
Y después de muchas horas de trabajo, muchas, muchísimas... hoy os puedo enseñar el resultado.
Pero antes, Otto os recuerda como estaba cuando llegó a casa...
y así me ha quedado
Lo voy a usar para guardar toda la ropa que tengo de mi abuela y sus hermanas:
camisones bordados a mano, pololos con puntillas, camisas, encajes, enaguas, un cancán, sábanas...
Como se ve en la foto anterior, para moverlo sin esfuerzo le he hecho una base con ruedas. Compré dos tableros de DM de la medida de cada parte del baúl y pinté el contorno. Por encima le he puesto unas tiras antideslizantes para que el baúl apoye y no se mueva; y por debajo ruedas para poder desplazarlo cuando quiera porque pesa un quintal!! La mayor parte de baúles que he visto por el Rastro (Madrid) tienen ruedas. Éste no tenía y me daba rabia taladrar la base, después de como lo había dejado Mamen, así que hice estas plataformas.
¿Os enseño algunos detalles del interior?
LA ZONA DEL ARMARIO
Todo (los laterales, el suelo, la trasera, el zapatero) está hecho de la misma forma: cartón de 0,4 mm al que he pegado un fino muletón (güata) y he forrado con la tela (por eso tiene este aspecto mullido) Decidí hacerlo así porque pegar la tela al interior del baúl le daba al acabado un aspecto más frío.
Hice la bolsa en la que, supongo, guardaban la ropa sucia por aquello de reproducir fielmente todos los elementos del baúl original, pero como no va a viajar... pues la hice bastante más pequeña que la original.
ANTES DESPUÉS
LAS PERCHAS
Las lijé suavemente y les di tanta cera como "quisieron".
ANTES DESPUÉS
El original no lo tenía pero se me ocurrió que podía quedar chulo un espejo aquí. Y así, si alguna vez tiene que ser el armario de un dormitorio, pues ya va completito!! Le he puesto la cadena de una vieja lámpara para que la tapa no se vaya hacia atrás cuando esté abierta.
ANTES DESPUÉS
LA CAJONERA
Aquí sí que pegué la tela directamente sobre la madera del baúl teniendo cuidado para que las rayas vayan en la misma línea.
ANTES DESPUÉS
LOS CAJONES
ANTES DESPUÉS
Quité la tela de los cajones con la intención de pintar el interior para no complicarme mucho la vida y me encontré con que el contorno era madera pero la base era de cartón. Como si lo dejaba así no iba a poder usar los cajones sin que se deformara la base, busqué unas sábanas antigüas que tenía en casa y volví a entelarlos. Para reforzar la base hice como en el interior de la parte del armario: forré un cartón con tela y lo acolché con un muletón muy finito.
LA PUERTA
He puesto un visillo hecho con un retal de lino que encontré entre tanta tela antigua, que deja entrever el interior.
ANTES DESPUÉS
LOS CROMADOS
Limpié los cromados, tanto como pude, con agua caliente con vinagre y una lanilla fina hasta que quité la suciedad y el óxido. También les froté con un limpiador de plata.
ANTES DESPUÉS
Y ¡ya está!!!
¡Eso es todo!!
¿Os ha gustado el cambio?
Espero vuestros comentarios.