Hola!!
Recupero este trabajo para participar el en reto del blog de mi amiga Guadalupe Recicoracion.
Pinchando sobre la imagen podrás ver todos los trabajos que un buen puñao de artesanas van a presentar para participar el este gran reto mensual.
Recupero este trabajo para participar el en reto del blog de mi amiga Guadalupe Recicoracion.
Pinchando sobre la imagen podrás ver todos los trabajos que un buen puñao de artesanas van a presentar para participar el este gran reto mensual.
Además, voy a aprovechar para para colarme una vez más en casa de Marcela Cavaglieri
Entra tú también para echar un vistazo a otros tantos trabajos llenos de imaginación y creatividad.
Así os presentaba este trabajo:
Os enseño en qué anduve metida el finde.
Hace unas semanas Luz me trajo la caja de madera en la que ella llevaba a la escuela la pluma, el tintero y el cuaderno.
Quería que la pintara y le pusiera algún papel bonito pero cuando me dijo que formaba parte de su infancia me empeñé en recuperar la madera a toda costa para que quedara como cuando Luz era pequeña.
A ella no le importaba si la pintaba pero como soy un pelín cabezota pues... en madera quedó.
Os cuento un poco lo que hice y luego os enseño el antes y el después. Del proceso, para variar, no tengo casi fotos porque es que... me pongo y....... ¡no me acuerdo de hacerlas!!!!!!!!
¡Lo sientoooooo!!
Pero os cuento todo lo que hice.
Primero la limpié bien con agua templada y jabón neutro para quitarle "lo gordo".
Después le dí un buen repaso con lejía para conseguir blanquear un poco los manchones (otro día probaré con agua oxigenada que creo que también blanquea la madera). Esto lo hice un par de veces.
Más tarde le apliqué decapante para quitar los restos que pudiera tener de barniz y volví a limpiarla con agua y jabón.
Cuando se secó completamente, lijé como si no hubiera mañana, pero.... suavemente, y así le fui quitando lo que el decapante no pudo quitar.
Yo quería dejar el interior también en madera natural, pero no conseguía atenuar las manchas de tinta (no quería quitarlas del todo para que no perdiera su historia). Entonces, ya a media tarde recordé que quería la caja para guardar una ropita de bebé y me rendí. Así que opté por salir a comprar una tela para darle otro acabado...
Antes de irme le apliqué un tinte castaño y la dejé secando.
Cuando llegué de comprar la tela, ya estaba seca así que pasé el esparto sobre toda la superficie y empecé a darle cera, para hidratar la pobre madera, hasta que no le entraba más.
Dí más cera y pulí más cera que el alumno del Sr. Miyagi... el maestro de la peli Kárate Kid... cuando le propone como entrenamiento lavar un montón de coches usando dos esponjas: una para dar cera y la otra para pulir cera... Pues yo lo mismo ¡un montonazo de veces!! ¡No podéis imaginar que suave está!
El domingo entelé el interior como hice en su día con el baúl.
Y... ya no me enrollo más.
Aquí os dejo con
Y con unas cuantas fotos más.
¡Pues esto es todo!!
¡A Luz le ha gustado muchísimo!!
Así que yo...
Un besitoooooooo















































